19 mar. 2012

8. Pasión

Estoy tumbada en la cama, mirando a la nada, recordando, pensando e imaginando. Hace un rato que se fue la luz. Aún no tengo sueño. Miro fijamente la oscuridad. En ella, comienzo a dibujar tu figura, tus ojos, tu boca. Y comienzo a recordar el día anterior. Primero fuimos al Chopo, compramos algunas cosas y luego caminamos un poco. Fuimos a comer sushi y luego de un rato, me acompañaste a mi casa. Te invité algo de tomar, aceptaste y pasaste. No había nadie. Habían salido y no regresarían hasta el lunes por la tarde. Eso decía la nota colocada sobre la mesa. Aún era temprano, decidiste hacerme compañía un rato. Preparamos palomitas y vimos una película. Se hizo tarde y llovía. Preparé café y lo llevamos a mi habitación. Hablaste a tu casa para avisar que no llegarías esa noche.

Luego de mostrarte algunas cosas, nos pusimos cómodos. Platicamos, nos besamos y abrazamos. El calor de tu cuerpo inundó el mío. Recostados en la cama, acariciándonos, nos contábamos nuestros sueños y deseos. De pronto, llevaste tu mano bajo mi blusa, acariciabas la piel de mi costado suavemente; despacio fuiste subiendo hasta mi pecho. Sentía tu mano calentar mis senos. Llevé mis manos a tu pecho para corresponder tus caricias. Me despojaste de mi blusa lentamente; desabrochaste mi sostén con habilidad. Pasaste de besar mis labios y mejillas a mi cuello. Sentí un hormigueo recorrer todo mi cuerpo. En seguida, llenaste mis hombros y espalda de caricias y besos; lamiste, chupaste y mordiste mi pecho. Estaba muy excitada. Desabrochaste mi pantalón, lo deslizaste un poco y besaste mi vientre, mi cintura. Me despojaste del resto de mi ropa. Besaste mi cadera, mis piernas, mi entrepierna. Te tomé por sorpresa tumbándote sobre las cobijas. Te despoje rápidamente de la playera, el pantalón y toda tu ropa. Te comí a besos y mordidas. Te llené de caricias. Recorrí cada rincón de tu cuerpo. Nos sumergimos en una batalla de risas y caricias, amor y deseo. Sentí tu pene erecto y caliente rosar mi vagina. Estaba húmeda. Una pausa, nos miramos, no pudimos contenernos más y te pusiste el condón. Me penetraste con pasión y vigor. Sentía cada uno de tus movimientos. Entre miradas y gemidos, terminamos con un grito ahogado, temblando ambos  de placer. 

Nos incorporamos despacio, aún temblando y nos abrazamos. Nos llenamos de mimos, besos y palabras tiernas; intercambiamos miradas y sonrisas de satisfacción. Metidos bajo las sábanas, abrazados, nos dimos las buenas noches y nos quedamos  dormidos. 

12 mar. 2012

7. Carta

Hola, Fermín.
Antes que nada quiero enviarte saludos y agradecerte la carta que me enviaste. La recibí hace apenas un mes. Me sorprendió y emocionó mucho verla en el buzón. La leí apenas entré a casa.

Perdona que te responda hasta hoy. He estado muy distraída, aunque ese no es pretexto para no darme un tiempo y escribirte. Notarás, espero, un cambio en la manera en que escribo. Es por que estoy tomando la materia de Redacción Universitaria, y me está ayudando mucho, ojalá puedas notarlo.

Iré por partes, para no olvidar nada. Primero, quiero felicitarte por tu cumpleaños, enviarte mis mejores deseos. Luego, quiero que sepas que me da mucho gusto saber que te encuentras bien y disfrutando de tu estancia donde estás; que la estés pasando muy bien y estés aprendiendo mucho. Puedo notar que te encuentras en una etapa de crecimiento personal y, principalmente, espiritual. Sabes bien que considero importante alimenpar el espíritu pues ─en gran parte─ es el que guía nuestros sueños y deseos; es difícil que una persona con espíritu pobre pueda cumplir sus deseos.


Te extrañamos mucho, aunque solo hablo por Laura, Carlos, Atonatiuh y Antonio. Seguramente los demás también te extrañan; sin embargo, me alejé definitivamente. Solo me daban enojos y desagrados. Como has de imaginar, han sucedido muchas cosas, todas positivas, aunque no siempre agradables. Te contaré que, tanto Laura como yo, hemos aprendido de las cosas negativas que nos han pasado. Ella está muy bien, luego de mucho tiempo, como has de recordar. Vuelve a sonreír y estar feliz consigo misma. Ambas estamos a un paso de salir y a dos de tituharnos. Da un poco de nervios y emoción. Aún nos quedan materias por cursar, pero ya son pocas. Esperamos que todo salga bien y a tu regreso seamos ya todas unas diseñadoras.

Quiero también, presumirte algo que me tiene muy contenta, y es parte de mi distracción que mencionaba al principio: mi novio. Se llama Adrián, y lo quiero mucho. Ojalá puedas conocerlo cuando estés de vuelta. Es un chico muy lindo y encantador; es amable e inteligente, contrario a lo que puede aparentar. Luego de malas experiencias entre inmaduros, patanes y acosadores, llegó él, con un montón de anécdotas curiosas, de esas que te hacen preguntar si es mera coincidencia o algo más. Espero con entusiasmo el día que volvamos a vernos y poder contarte todos estos acontecimientos con detalle. Iremos a tomar ese café que quedó pendiente y hablaremos con detalle de lo sucedido en estos dos años lejos. Sabes que te quiero como a un hermano, y no podría dejar de contártelo.

Nuevamente te deseo lo mejor. Sigue disfrutando de tu misión, sigue aprendiendo y creciendo. Estamos en contacto.

Con cariño, tu amiga y hermana: Aida.

5 mar. 2012

6. Insomnio y Azar

Estoy en silencio y en penumbra. Es de noche, no puedo dormir, tengo insomnio ¿Qué hace uno a mitad de la noche, sin sueño y nada importante que hacer o terminar? Estoy en mi cama, mirando al techo que apenas es iluminado por la luz exterior, sintiendo cómo desciende la temperatura poco a poco. A veces me resulta desesperante esta situación.

Enciendo la lámpara de escritorio, tomo lápiz y papel; me dispongo a escribir. Dejo que fluyan las ideas, los sentimientos. El papel se llena de frases, pequeños versos y algunos dibujos. Pronto me aburro. Aún queda mucho tiempo para que termine la noche. Enciendo la radio, con el volumen muy bajo para no despertar a nadie. Por lo menos acompañaré este tiempo con música. Bien podría leer un libro; sin embargo, no logro concentrarme. Solo pienso e imagino cosas.

Qué extraños hechos pueden llegar a suceder: ¿qué posibilidades hay de hablar con una persona cuya foto solo has visto en algún lugar de Internet? Imagina que un día, entras en una de esas redes sociales para conocer personas. Ahí encuentras la foto de alguien del sexo opuesto, parece agradable, le envías un mensaje para platicar con ella pero no te responde. Con el tiempo, te olvidas de esta red social. Más adelante, en tu vida cotidiana, conoces a una persona muy agradable, comienza a gustarte y empiezas a salir con ella. Un día entras de nuevo a esa red social. Revisas los mensajes que tenías y te das cuenta de que esa persona que no te respondió en aquella ocasión, es la misma con que estas saliendo actualmente, pero ¡cómo!, ni siquiera tenían amigos en común. ¿Será mera coincidencia?, ¿o el destino sí existe? Podría pasar en una película, pero ¿...en la vida real?

Dicen que nada existe por azar, al igual que nada se crea de la nada. Todo tiene una causa, y si tiene una causa, estaba predestinada a existir desde el momento en que la causa surgió. Pero esto no me es suficiente para entender el destino, ¿esto significaría, entonces, que no hay albedrio?. ¿Alguno de ustedes sabe qué es y cómo funciona el destino? Si les sucediera algo así, ¿cuál sería su reacción?  No cabe duda de que el insomnio sirve para reflexionar en muchas cosas, la mayoría, ociosas. ¿Es ocioso pensar en el destino y el azar?

27 feb. 2012

5. Estrés

Esta semana ha sido muy ajetreada. Ni siquiera he podido platicar con mis amigos, solo el tiempo que permanecemos en la escuela. Mi proyecto terminal ha absorbido ese tiempo, pero me lo he ganado al confiarme y no planificar mejor mis actividades además me olvidé de realizar el proyecto durante las dos primeras semanas de clases.


No sé cómo es el último año académico en otras carreras. En Diseño, lo dedicamos al desarrollo y realización de un proyecto integral, en donde es deseable aplicar todos o la mayoría de los conocimientos adquiridos a lo largo de la carrera. Hay quienes aprovechan un proyecto real en que trabajan como freelance, quienes crean su despacho de diseño si el maestro permite trabajar en equipo. También hacen cortometrajes con diferentes técnicas, o hacen libros, desde ilustrados hasta de teoría del diseño; las posibilidades son infinitas.


Mi proyecto consiste en la elaboración de la marca para un pequeño negocio que va comenzando: se trata de muñecos tejidos a crochet, o ganchillo, y accesorios con la misma técnica. También incluye la realización de empaques y un juego de memorama con los colores primarios y secundarios. Un juego didáctico para los pequeños que comienzan a aprender los colores y sea de manera divertida. Incluye muñequitos tejidos, uno de cada color, las tarjetas y el instructivo que es dirigido a los padresSe planea introducir, a un mediano plazo, otro tipo de productos como playeras con ilustración estilo kawaii (termino japonés para denominar todo aquello que causa ternura o que se ve lindo).


La verdad, estoy un poco ansiosa, preocupada. Solo tengo cuatro días para entregar todo esto y, sinceramente, voy muy atrasada. Diría que llevo un 50 por ciento, aunque temo que sea menos. Si logro el 70 por ciento, en este día lunes, estaré optimista el resto de la semana. Es cuestión de ajustar las medidas de los empaques a partir del tamaño final de los productos, y hacer algunos muñecos más. ¡Y todavía falta realizar el video de presentación! ¿Porqué llevo tan poco si, se supone, llevo un año trabajando en esto? Había comenzado a realizar un libro ilustrado pop-up, y también comencé a elaborar estos muñecos (amigurumis) para tener un dinero extra que ahorraría para la impresión de ese libro. Sin embargo, cuando observé que éstos muñequitos tenían éxito, pensé en las posibilidades que tenían para sacar mayor provecho y en seguida surgió la necesidad de una marca. Era un proyecto integral: abordaba casi todas las áreas de conocimiento aprendidas en la carrera. Decidí cambiar el libro por los muñequitos en el segundo trimestre del proyecto, por lo que me restó tiempo, aunque no demasiado como para retrasarme tanto, en gran parte fue culpa mía, he de admitirlo.


Pero dejaré de preocuparme y mejor voy a ocuparme. Como dice la frase "¿Si  un problema tiene solución, para qué te preocupas?, ¿y si no la tiene, para qué te preocupas?".

21 feb. 2012

4. Felicidad y Reflexión

Hoy estoy feliz. En realidad, es un sentimiento que tengo desde que estoy con Adrian. Sinceramente, no hay noche que vaya a dormir sin una sonrisa. Me siento muy bien con él. Cada día nos vamos conociendo un poco más y cada día mi cariño hacia él crece más. No llevamos mucho tiempo de ser novios. Pero ha sido muy enriquecedor y bastante agradable. Ambos estamos aprendiendo del otro, hay una retroalimentación. Esto me parece esencial en una relación. También es imprescindible que ambas partes respeten la individualidad del otro. Esto igualmente sucede con nosotros, pues ambos nos respetamos. Así mismo, ambos nos preocupamos por el otro.

Me han preguntado: si tuviera la oportunidad de regresar con algún ex, estando con mi novio, ¿lo haría? He respondido no. Pienso que lo que pasó con alguien en el pasado, haya sido bueno o malo, fue algo que quedó atrás, que pasó en su momento. Fue una experiencia de la que aprendí y duró lo que tenía que durar. Si regresara con alguno, para mí, sería como retroceder los pasos que he avanzado. Aún más, sería negarme la oportunidad de conocer a ésta persona con la que estoy, sería dejar de aprender, sería rechazar una oportunidad de felicidad. No soy de las personas que se atan a un pasado, ya no más. Es cansado y aburrido. Mirar hacia atrás e ignorando las oportunidades que se nos presentan aquí y ahora, me parece una pérdida de tiempo. He aprendido que no vale la pena reintentar algo que no funcionó antes, nada me asegura que pueda hacerlo una segunda vez, de hecho, es más probable que vuelva a suceder. y también he aprendido a intentar algo nuevo, que puede ser muy fructífero.

Con Adrian, siento que avanzamos juntos, hombro a hombro. Veo muchas cosas buenas en él: su carácter, su humor, su ternura, su manera de pensar. Es alguien importante para mí, en mi corazón tiene un lugar muy especial.

En la noche, al recordar sus besos, sus caricias, su mirada, una sensación de electricidad nace de mi pecho y recorre todo mi cuerpo. Cuando estoy entre sus brazos, la calidez de su pecho me da calor alejando el frío de mi alma. En su ausencia, durante la noche, me refugio en su recuerdo intentando acortar el tiempo lejos de él y mantener tibia el alma.

13 feb. 2012

3. Memorias perdidas

El día de hoy me he quedado con la melancolía de un recuerdo perdido, que no logro recordar. ¿Y cómo sé de ese recuerdo? Una amiga mía lo mencionó.

Hace mucho tiempo, alrededor de 12 años, conocí a Liz, una niña que se convertiría en mi mejor amiga. En uno de sus cumpleaños –me ha dicho ella– le regalé un ropero para muñecas que yo misma hice. Pero no lo recuerdo. No sé cómo era, ni cómo lo hice. De hecho, hay muchas cosas que no recuerdo de esa época. Y eso es lo que me deja con melancolía: darme cuenta de muchos recuerdos perdidos.

Como ya he dicho, ella se convirtió en mi mejor amiga. Lo fue por mucho tiempo, incluso cuando ya no estábamos juntas. Teníamos muchas cosas en común, pero un día, discutimos por alguna tontería y así fue que dejamos de hablarnos. Éramos unas niñas muy orgullosas. Ninguna se disculpó por nada, ninguna aceptó haberse equivocado, y mucho menos trató de comprender la opinión de la otra. No pasaron más de tres días cuando, con mucho dolor, decidí olvidarme de todos esos momentos gratos que pasé con ella. Me di cuenta de que había cosas que me recordaban a ella, y así seguirían sucediendo. Eso me producía mucho dolor y tristeza. Llorando, deseé dormir y no recordar nada al despertar. Y así sucedió. Me quedé dormida. Al despertar los recuerdos eran borrosos, y cada día se iban borrando un poco más. Luego de un tiempo, sólo recordaba que ella había sido mi amiga alguna vez, que habíamos discutido y así nos distanciamos.

Ninguna de las dos volvió a hablarle a la otra. Luego de 10 años, tras un periodo de introversión y reflexión como reconocimiento de mí misma, tuve un sueño en el que aparecía ella. Decidí buscarla, aunque no sabía cómo. No tenía su número ni dirección; recurrí a las redes sociales. Recordaba su nombre. Sin embargo, la encontré con su seudónimo luego de ver una foto suya que había publicado su hermano. Pude enviarle un mensaje, el cual me respondió con alegría. Por supuesto, me alegró mucho que lo hiciera. Nos vimos un mes después. Platicando ese día, me di cuenta de que había muchos recuerdos perdidos y otros modificados. Pude recobrar algunos, pero hay muchos que permanecen perdidos, y quizá, aunque Liz me los relate, no los recuperaré.

Era mi gran amiga, la mejor. Perderla me dolió mucho. Pasaron 10 años para que aprendiera la lección. Sé que el orgullo es muy mal consejero, y aunque me duela mucho, sé que si le hago caso, puedo perder algo tan importante como es la amistad.

7 feb. 2012

2. Amantes

Mirar por la ventana, ver caer la lluvia a media tarde, sentir que la piel se pone de gallina por el frío. No hay mejor tarde que ésta, apreciando tal paisaje y el clima lluvioso en compañía de una persona muy especial: mi novio, Adrian. Amamos el café, así que nos hemos preparado unas tazas. A pesar del frío, el ambiente en la habitación empieza a tornarse caliente. Estamos solos. En el fondo se escucha la música que sale de los altavoces de la computadora, el reproductor está en modo aleatorio, y la lista de reproducción sólo contiene música rock (desde The Doors hasta metal), es la música que a ambos nos gusta. La combinación perfecta: frío, lluvia y música; combinación inspiradora y excitante.

Ambos estamos frente a la ventana; esta vez la ciudad no se aprecia tan clara. Platicamos de varias cosas, desde los comentarios más insulsos, pasando por recordatorios sobre la escuela, hasta reflexiones sobre películas, libros o algunos cuestionamientos un tanto filosóficos. Compartiendo puntos de vista similares, y sintiendo el frío, nos fuimos acercando, nos abrazamos. Yo me había puesto una manta encima así que cuando nos abrazamos busqué la forma de cubrirlo con ella. Nos besamos. Me encantan sus besos. En seguida comenzaron las caricias, obvio, no podían faltar.

Se escucha de fondo “Light My Fire” de The Doors —no podía ser más apropiada— hacemos una pausa para notar la canción, sin decir ninguna palabra, nos miramos con un gesto cómplice. La temperatura en la habitación ha subido; la manta está en el piso acompañada de algunas prendas que dibujan un camino hacia la cama. En ése punto nos detenemos a mirarnos, a mirar nuestros cuerpos semidesnudos y tibios. Recorremos nuestros cuerpos con suaves caricias y besos; de a poco, nos desprendemos del resto de nuestras prendas. Pero ésta escena aún no llega a su clímax, no antes de una serie más de caricias. Me gusta éste momento previo al acto del amor. Me gusta mirar su cuerpo totalmente desnudo, recorrerlo completo con la mirada, dibujar figuras imaginarias con mis dedos sobre su cuerpo, probar el sabor de su piel con mis labios y mi lengua. Terminar en sus labios mientras jugueteo con su cabello. Se intercambian los papeles, ahora él es quien recorre mi cuerpo, con caricias, besos y mordidas. Y llega el momento clímax. Aunque no será uno solo, lo sé, tras una pausa lo volveremos a hacer.

Y así empieza el acto, así empieza nuestra tarde. Siento su piel rosar la mía, sus labios cálidos besar los míos, y su calor dentro de mí. En éste momento, sólo somos él y yo; nuestros murmullos y respiraciones entrecortadas, excitadas, se entremezclan con la música y el sonido de las gotas de lluvia chocando contra el cristal de la ventana. Somos dos cuerpos, desnudos, que se funden en uno solo en medio de la tenue luz de la tarde que da paso a la noche. Ha dejado de llover pero, afuera, el frío se ha quedado. En la habitación, el ambiente se invade por el calor de dos amantes en su acto.

Al mirar el reloj, éste marca poco más de las 10pm. Tumbados en la cama, abrazados, sintiendo el calor del otro, intercambiando palabras de cariño, las piernas entrelazadas, así, de a poco, nos quedamos dormidos.