12 mar. 2012

7. Carta

Hola, Fermín.
Antes que nada quiero enviarte saludos y agradecerte la carta que me enviaste. La recibí hace apenas un mes. Me sorprendió y emocionó mucho verla en el buzón. La leí apenas entré a casa.

Perdona que te responda hasta hoy. He estado muy distraída, aunque ese no es pretexto para no darme un tiempo y escribirte. Notarás, espero, un cambio en la manera en que escribo. Es por que estoy tomando la materia de Redacción Universitaria, y me está ayudando mucho, ojalá puedas notarlo.

Iré por partes, para no olvidar nada. Primero, quiero felicitarte por tu cumpleaños, enviarte mis mejores deseos. Luego, quiero que sepas que me da mucho gusto saber que te encuentras bien y disfrutando de tu estancia donde estás; que la estés pasando muy bien y estés aprendiendo mucho. Puedo notar que te encuentras en una etapa de crecimiento personal y, principalmente, espiritual. Sabes bien que considero importante alimenpar el espíritu pues ─en gran parte─ es el que guía nuestros sueños y deseos; es difícil que una persona con espíritu pobre pueda cumplir sus deseos.


Te extrañamos mucho, aunque solo hablo por Laura, Carlos, Atonatiuh y Antonio. Seguramente los demás también te extrañan; sin embargo, me alejé definitivamente. Solo me daban enojos y desagrados. Como has de imaginar, han sucedido muchas cosas, todas positivas, aunque no siempre agradables. Te contaré que, tanto Laura como yo, hemos aprendido de las cosas negativas que nos han pasado. Ella está muy bien, luego de mucho tiempo, como has de recordar. Vuelve a sonreír y estar feliz consigo misma. Ambas estamos a un paso de salir y a dos de tituharnos. Da un poco de nervios y emoción. Aún nos quedan materias por cursar, pero ya son pocas. Esperamos que todo salga bien y a tu regreso seamos ya todas unas diseñadoras.

Quiero también, presumirte algo que me tiene muy contenta, y es parte de mi distracción que mencionaba al principio: mi novio. Se llama Adrián, y lo quiero mucho. Ojalá puedas conocerlo cuando estés de vuelta. Es un chico muy lindo y encantador; es amable e inteligente, contrario a lo que puede aparentar. Luego de malas experiencias entre inmaduros, patanes y acosadores, llegó él, con un montón de anécdotas curiosas, de esas que te hacen preguntar si es mera coincidencia o algo más. Espero con entusiasmo el día que volvamos a vernos y poder contarte todos estos acontecimientos con detalle. Iremos a tomar ese café que quedó pendiente y hablaremos con detalle de lo sucedido en estos dos años lejos. Sabes que te quiero como a un hermano, y no podría dejar de contártelo.

Nuevamente te deseo lo mejor. Sigue disfrutando de tu misión, sigue aprendiendo y creciendo. Estamos en contacto.

Con cariño, tu amiga y hermana: Aida.

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