21 feb. 2012

4. Felicidad y Reflexión

Hoy estoy feliz. En realidad, es un sentimiento que tengo desde que estoy con Adrian. Sinceramente, no hay noche que vaya a dormir sin una sonrisa. Me siento muy bien con él. Cada día nos vamos conociendo un poco más y cada día mi cariño hacia él crece más. No llevamos mucho tiempo de ser novios. Pero ha sido muy enriquecedor y bastante agradable. Ambos estamos aprendiendo del otro, hay una retroalimentación. Esto me parece esencial en una relación. También es imprescindible que ambas partes respeten la individualidad del otro. Esto igualmente sucede con nosotros, pues ambos nos respetamos. Así mismo, ambos nos preocupamos por el otro.

Me han preguntado: si tuviera la oportunidad de regresar con algún ex, estando con mi novio, ¿lo haría? He respondido no. Pienso que lo que pasó con alguien en el pasado, haya sido bueno o malo, fue algo que quedó atrás, que pasó en su momento. Fue una experiencia de la que aprendí y duró lo que tenía que durar. Si regresara con alguno, para mí, sería como retroceder los pasos que he avanzado. Aún más, sería negarme la oportunidad de conocer a ésta persona con la que estoy, sería dejar de aprender, sería rechazar una oportunidad de felicidad. No soy de las personas que se atan a un pasado, ya no más. Es cansado y aburrido. Mirar hacia atrás e ignorando las oportunidades que se nos presentan aquí y ahora, me parece una pérdida de tiempo. He aprendido que no vale la pena reintentar algo que no funcionó antes, nada me asegura que pueda hacerlo una segunda vez, de hecho, es más probable que vuelva a suceder. y también he aprendido a intentar algo nuevo, que puede ser muy fructífero.

Con Adrian, siento que avanzamos juntos, hombro a hombro. Veo muchas cosas buenas en él: su carácter, su humor, su ternura, su manera de pensar. Es alguien importante para mí, en mi corazón tiene un lugar muy especial.

En la noche, al recordar sus besos, sus caricias, su mirada, una sensación de electricidad nace de mi pecho y recorre todo mi cuerpo. Cuando estoy entre sus brazos, la calidez de su pecho me da calor alejando el frío de mi alma. En su ausencia, durante la noche, me refugio en su recuerdo intentando acortar el tiempo lejos de él y mantener tibia el alma.

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